Hágase en mí según tu Palabra


Hágase en mí según tu Palabra
(Lc. 1,38)

Latidos que, como María, escuchan en silencio del dolor y de lo absurdo y lo ponen en manos de Dios para que se haga su voluntad y no la nuestra.
Latidos de esperanza en el amor humano, divino y fraterno.




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